Meses locos

Cuando una institución es relativamente joven, cada uno de sus pasos es fundamental para su consolidación y legitimidad. El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) lleva 17 meses navegando esas aguas. Como cualquier institución lo ha hecho con aciertos y errores. Todos los analistas coinciden en señalar que 2015 será vital en las aspiraciones del IFT, pero de los once meses que faltan, a mi juicio febrero y marzo constituyen un bimestre clave y nueva oportunidad para que el Instituto se allegue de la confianza y credibilidad de los consumidores.

Serán 59 días de atender obligaciones impuestas en Ley, del cumplimiento de plazos que el propio regulador ha establecido o el aniversario de medidas históricas que debieran rendir sus primeros frutos y sobre los que estamos deseosos de conocer sus resultados. Vale la pena repasar lo más relevante, más no lo único, que se viene en el sector durante estos meses locos.

  • Consejo Consultivo. El próximo 9 de febrero vence el plazo legal para que el Pleno del IFT nombre a su Consejo Consultivo. El Consejo tiene por ley la obligación de fungir como, nada más y nada menos, “órgano asesor respecto de los principios establecidos en los artículos 2°, 6° y 7° de la Constitución”. Poco se sabe respecto del proceso de selección y habría sido deseable que el IFT estableciera un procedimiento transparente e incluyente. Nos quedamos con las ganas de ello, pero el perfil de los 15 miembros que el Pleno elija para la conformación del Consejo dirá mucho del tipo de institución que los comisionados buscan construir. Para aquellos que han criticado al regulador por estar más preocupado por los grandes concesionarios que por el consumidor, un Consejo verdaderamente independiente y ciudadano sería una interesante respuesta y punto de partida. En cambio, una instancia a modo en el que se abran espacios a intereses empresariales darían la razón a quienes han criticado.
  • Multiprogramación[1]. Es una lástima que un elemento tan importante para la competencia en televisión abierta —y por lo tanto para la licitación de televisión— se haya dejado para estas alturas del partido. Sin lugar a dudas el proceso licitatorio ha pagado un costo importante ante la incertidumbre que representa no conocer los Lineamientos para el Acceso a la Multiprogramación, mismos que deberán publicarse el 9 de febrero. Por supuesto que el error original debe atribuirse al Congreso, pero me parece que el IFT debió hacer un esfuerzo por emitirlos hace meses, sobre todo considerando los tiempos holgados con los que decidió avanzar la licitación de televisión. En todo caso, en diciembre pasado el IFT dio un paso correcto al establecer en el documento sometido a consulta pública que cualquier autorización para un canal de multiprogramación deberá analizarse a la luz del impacto que tenga en la competencia. Habrá que ver la interpretación final que de la fracción II artículo 158 de la LFTR hacen los comisionados, pero es claro que estamos frente a una de las últimas posibilidades de realmente acotar a Televisa y fomentar un mercado más sano y plural, al menos, en televisión abierta. Con un poco de ingenio, además, estos Lineamientos podrían ser piedra angular para impulsar la producción independiente en nuestro país. Finalmente, el tema también “se calentará” dependiendo de si el IFT establece la obligación o no de pagar por la multiprogramación[2].
  • Puntos de Interconexión del preponderante. Con el tiempo encima, apenas la semana pasada el IFT sometió a consulta pública el Anteproyecto de Acuerdo mediante el cual se definen los puntos de interconexión de servicios fijos y móviles de Telmex y Telcel. Se trata de más de 250 puntos de interconexión a los que podrán agregarse aquellos adicionales que identifiquen los participantes de la consulta. Tradicionalmente la competencia ha acusado a Telmex y Telcel de ofrecer el servicio de interconexión con poca transparencia obligando a los operadores a llevar el tráfico hasta donde los primeros lo exigen y no donde sea más eficiente y económico para los segundos hacerlo. La clave no estará exclusivamente en la identificación geográfica de los puntos, sino también en la supervisión que ejerza la autoridad respecto de los tiempos y calidad con la que Telmex y Telcel interconecten a su competencia. Con este esfuerzo inicia, además, la construcción del Sistema Nacional de Información de Infraestructura sobre el que se ha sabido poco o nada.
  • Portabilidad. Después del enfrentamiento con el Senado de la República respecto de los plazos para su aplicación, el Instituto promete que a partir del 10 de febrero tendremos portabilidad numérica (móvil y fija) en menos de 24 horas. Dado su impacto en el modelo de negocio de determinadas empresas, el tema ha recibido una cobertura mediática desproporcionada. Si bien representa un indudable beneficio al consumidor, su impacto en el sector no es, ni de cerca, el que se la ha pretendido atribuir. Habrá que ver cuántos usuarios realmente desean cambiar de compañía y si el Instituto se ha asegurado que los obstáculos técnicos han sido plenamente zanjados.
  • Preponderancia. El 6 de marzo la preponderancia —uno de los componentes más debatidos, innovadores y controversiales de la Reforma Constitucional— cumplirá un año. Una de las principales críticas vertidas en contra del IFT desde las declaratorias respectivas a Grupo Carso y Grupo Televisa fue la falta de objetivos, métricas y compromisos que el propio regulador asumía. ¿Qué impacto tendría cada medida en el sector? ¿Cómo y cada cuándo las evaluaría? ¿Qué beneficios traerían al consumidor? ¿Cómo reaccionaría cada mercado? Me parece que marzo abre una nueva oportunidad para que el Instituto realice un ejercicio de rendición de cuentas informando a los consumidores sobre el beneficio que cada medida le ha acarreado; sobre cómo se han movido las tarifas, las participaciones de mercado o cómo se han abatido barreras de entrada en beneficio de nuevos o existentes actores. Por supuesto, también es momento para que la propia autoridad cancele, modifique o profundice aquellas medidas sobre las que se tenga constancia que no han rendido los frutos esperados o incluso han tenido un efecto contrario al esperado.  El IFT, como cualquier regulador, puede equivocarse; inaceptable sería esconderse.
  • Licitación de televisión. Aunque usted no lo crea, primera vez en la historia que nuestro país licita frecuencias para constituir cadenas de televisión[3]. Con una cobertura de 92% de la población, 246 frecuencias se adjudicarán en 123 localidades a la mejor propuesta técnica y económica. Un proceso que inició con enorme expectativa, hoy parece menos promisorio al reducirse el número a tres interesados, todos de perfil muy similar entre ellos y con respecto a las televisoras ya existentes[4]. Difícilmente veremos una revolución en la oferta contenidos radiodifundidos, aunque la mera dispersión del poder económico y político representan en sí un avance. El IFT ha prometido dar el fallo a más tardar el 19 de marzo. No se sorprenda si por ahí surgen litigios acusando al Instituto de adjudicar una concesión mediante un procedimiento en el que el criterio económico fue preponderante, contradiciendo un principio establecido por la Corte.
  • Red Compartida. Uno de los proyectos insignia de la Reforma Constitucional cuyo plazo ya ha sido violentado al no ponerse en operación antes de concluir 2014, vivirá en marzo uno de sus momentos definitorios. Conforme a los Convenios firmados por la SCT e IFT en octubre pasado y a declaraciones públicas de funcionarios de la Secretaría, en marzo conoceremos la Convocatoria para la licitación y en agosto al o los responsables de construir y operar la Red Compartida en la Banda de los 700MHz.  Según estimaciones hechas en su momento por COFETEL, la Red es un proyecto que implicará una inversión de diez mil millones de dólares durante los próximos diez años y que al concluir permitirá ofrecer cobertura de servicios de telecomunicaciones a más de 90% de la población.

Se vienen días de importantes definiciones que impactarán al mercado y, sobre todo, al consumidor. Si durante este tiempo la autoridad decide prestar menos atención a actores políticos u operadores y concentra su atención en lo que conviene al consumidor, para abril nuestras telecomunicaciones empezarán a mostrar una mejor cara. Que así sea.

[1] La multiprogramación es la posibilidad técnica, derivada de la televisión digital, de transmitir simultáneamente más de una señal por el mismo canal de transmisión. Televisa, por ejemplo, podría llegar a transmitir hasta 20 señales a través de las cuatro cadenas con las que cuenta.

[2] En distintos foros he manifestado mi oposición a que se cobre la multiprogramación. La multiprogramación debe regularse estrictamente y a favor de la competencia y la pluralidad, pero de ninguna manera cobrar por ella. En telecomunicaciones, por ejemplo, no se cobran los servicios adicionales que el desarrollo tecnológico permita ofrecer y ello ha impulsado la proliferación de una multiplicidad de servicios a favor del consumidor. La multiprogramación es precisamente eso: una ventaja que se deriva del avance tecnológico, no de una nueva concesión o de espectro adicional.

[3] Anteriormente se entregaron sin licitación (Televisa) o se licitó una compañía, entre cuyos activos tenía espectro (TV Azteca).

[4] La reducción en el número de interesados ameritaría un análisis aparte. El argumento en el sentido de que la televisión ha dejado de ser un buen negocio simplemente no basta. Desde los candados impuestos en la propia LFTR hasta la lentitud en el avance de la transición digital o la incertidumbre respecto de los lineamientos de multiprogramación, entre otros factores, han reducido el interés en el proceso.

La Silla Rota - Mony de Swann 
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